Editorial

Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios

La desnutrición y la hambruna son el producto y las acciones de todos nosotros, es hora de actuar”. “Hacer que los sistemas alimentarios sirvan para las personas, el planeta y la prosperidad”, ha expresado en su intervención el secretario general de la ONU, António Gutiérrez.

La compleja situación del mundo se expresa en 811 millones de personas que no saben si comerán hoy y 3.000 millones, casi la mitad de toda la humanidad que no pueden pagar una dieta saludable. Situación agravada, por el incremento en el precio de los alimentos que afecta a los más pobres, mientras 17% de los alimentos producidos, 931 millones de toneladas cada año se desperdicia a nivel global. La situación de hambre se vio agravada, durante 2020 por la pandemia de la COVID-19. El incremento del hambre, la malnutrición en todas sus formas y la inseguridad alimentaria influye negativamente en la salud, la educación, el género y la economía.

El problema del hambre y la pobreza preocupa a los lideres mundiales y a las organizaciones de las Naciones Unidas que tomaron la iniciativa de convocar “La Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios (SA), en septiembre de 2021, donde participaron 148 países. En la cumbre, se plantea que los sistemas de producción de alimentos sostenibles deben considerarse una solución fundamental para estos retos y deben incorporar a todas las personas, independiente del sexo, etnia, diferencias sociales, económicas y culturales.

Las vías de acciòn acordada son estrategias que invitan a los gobiernos a desarrollar en sus países: 1: garantizar el acceso a alimentos sanos y nutritivos para todos: fin al hambre, malnutrición, disminuir ENT y alimentación sana, 2: adoptar modalidades de consumo sostenibles, 3: impulsar la producción favorable a la naturaleza, 4: promover medios de vida equitativos, 5: crear resiliencia ante las vulnerabilidades, las conmociones y las tensiones.

Surge la pregunta ¿es posible alimentar a una población mundial en crecimiento protegiendo además el planeta?. Esta interrogante requiere de respuestas innovadoras, de un cambio de paradigma y de recursos financieros para alcanzarla.

Sin embargo, es esencial que los mecanismos nacionales y locales de toma de decisiones sobre SA mejoren y se amplie la incorporación de todas las personas y actores que lo impulsan: agricultores, trabajadores de la cadena alimentaria, de la pesca y, los gobiernos nacionales y locales. El fortalecimiento de los SA requiere del aporte de los investigadores, gremios y de la comunidad empresarial, desde las pequeñas y medianas empresas hasta las corporaciones multinacionales, ONGs y emprendedores, que se incorporen en la aplicación de prácticas y soluciones éticamente responsables e innovadoras para hacer que los SA sean más sostenibles, resistentes y equitativos.

Para lograrlo es crucial incrementar el financiamiento público y privado de los alimentos, incluida la ciencia y la investigación y dejar de considerar el valor de los alimentos como mucho más que una mera mercancía. Acercar los alimentos saludables a las personas con precios accesibles es una tarea pendiente. ¿Es posible que se profundice la brecha entre los países que pueden afrontar estos retos y los países más pobres, donde se concentran la mayoría de los hambrientos?. Esta respuesta plantea el reto de hacer posible que se cumpla el derecho a la alimentación saludable para todas las personas.

La Cumbre sobre los SA inyectó una energía fundamental a la Agenda 2030 y todas las partes interesadas, especialmente los gobiernos, deben reafirmar ahora su compromiso para mantener la promesa de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles.

Maritza Landaeta-Jiménez
Editora