Es un honor para esta editorial rendir tributo a una de las figuras más preclaras de la medicina y la nutrición en nuestro país: la Dra. Mercedes López de Blanco, conocida afectuosamente por todos como “Checheta”. Su trayectoria no es solo un registro de logros académicos y científicos, sino un testimonio de resiliencia, vocación impetuosa y compromiso inquebrantable e impecable con el estudio del crecimiento y desarrollo de la población venezolana.
Nacida en Maracay, estado Aragua, el 2 de junio de 1935, en los estertores de la dictadura gomecista, su llegada al mundo fue asistida por el Dr. Leopoldo Aguerrevere, pionero de la obstetricia en Venezuela. Hija del General en Jefe Eleazar López Contreras y de doña María Teresa Núñez de López, su infancia transcurrió entre los pasillos del Palacio de Miraflores y la residencia de La Quebradita, en un contexto histórico de transición democrática para la nación. Su hermana menor, María Teresa, le otorgó el sobrenombre de “Checheta”, que la acompañaría durante toda su vida personal y profesional.
El destino político de 1945, la llevó al exilio en Estados Unidos, regresando a Venezuela en 1952. Su vocación médica latía desde la adolescencia, Checheta priorizó inicialmente su vida familiar, contrayendo nupcias a los 17 años con el ingeniero Andrés Eloy Parra Aranguren, con quien tuvo a sus tres hijos: Mercedes Josefina, María Teresa y Eleazar. En 1961 inició sus estudios de Medicina en la Universidad Central de Venezuela, donde se formó bajo la tutela de maestros de la talla de Pepe Izquierdo y Miguel Pérez Carreño. Su paso por la pasantía de Pediatría en el Hospital Universitario de Caracas definió su rumbo definitivo. Se graduó el 25 de agosto de 1967 con los máximos honores, recibiendo el título de Médico Cirujano Magna Cum Laude, en una ceremonia donde su padre, el expresidente López Contreras, integró el presídium por invitación del Rector Jesús María Bianco.
Tras iniciar su residencia en Pediatría, su vida dio un giro internacional en 1968 al trasladarse a Londres, acompañando a su esposo, el Dr. Jorge Olavarría, quien ejercía como embajador. Lejos de pausar su carrera, y siguiendo el consejo del Dr. Guillermo Tovar Escobar, orientó su formación hacia la especialidad de Crecimiento y Desarrollo, en el Instituto de Salud Infantil de Londres, tuvo el privilegio de trabajar como asistente del Dr. James Tanner, autoridad mundial en auxología, y de formarse con el Profesor Reginald Whitehouse. En 1970, obtuvo su Diploma de Salud Infantil en la Universidad de Londres, consolidando un conocimiento técnico que sería transformador para la pediatría venezolana.
A su regreso en 1972, la Dra. López de Blanco se propuso una meta ambiciosa: institucionalizar la investigación auxológica en el país. Junto a los doctores Tovar Escobar y Hernán Méndez Castellano, impulsó convenios entre el Instituto Nacional de Nutrición y la Universidad Simón Bolívar (USB), sentando las bases de los estudios modernos de crecimiento físico en Venezuela.
Uno de sus mayores legados fue su participación en la creación de Fundacredesa en 1976. Como primera Jefa de la División de Ciencias Biológicas, diseñó y ejecutó el monumental Estudio Nacional de Crecimiento y Desarrollo Humanos de la República de Venezuela (ENCDH), conocido inicialmente como “Proyecto Venezuela”. Este esfuerzo no solo produjo datos estadísticos, sino que permitió la creación de patrones dinámicos de crecimiento y maduración adaptados a la realidad nacional.
Su labor investigativa no se detuvo. Entre 1976 y 1982, lideró el Estudio Longitudinal del Área Metropolitana de Caracas, un trabajo único que analizó factores de riesgo como la maduración temprana en relación con el sobrepeso y la obesidad. Este estudio fue galardonado en el Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Nutrición en 1997. Asimismo, su empeño cristalizó en la publicación de curvas de talla y peso de uso clínico y en el libro Crecimiento y Maduración: Bases para el diagnóstico (2013).
En el ámbito de la nutrición social, su impacto fue igualmente profundo. Tras jubilarse de Fundacredesa, asumió la dirección ejecutiva de la Fundación Cavendes y, en el año 2000, cofundó la Fundación Bengoa para la Alimentación y Nutrición junto a destacados colegas. Desde allí, y como Miembro del Consejo Asesor de CANIA, ha sido una voz fundamental en la lucha por la seguridad alimentaria y el diagnóstico nutricional preciso.
La excelencia de la Dra. López de Blanco ha sido reconocida con distinciones de alto nivel, tales como:
- El Doctorado en Ciencias Médicas por la Universidad del Zulia (1986).
- La Orden José María Bengoa (1999) y el Premio Kellogg’s a la Excelencia en Alimentación y Nutrición (2002).
- Su incorporación como Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Medicina en 2017.
- Su designación como Epónima del LXII Congreso Nacional de Puericultura y Pediatría (2016).
Más allá de sus más de 100 trabajos publicados y su participación en cientos de congresos, Checheta es definida por su elegancia, su fe católica profunda y su amor por la familia. Tras su unión matrimonial en 1981 con el cardiólogo Dr. Pablo Blanco, compartió tres décadas de vida hasta la partida de este en 2012. Continuó disfrutando de sus hijos, nietos y bisnietos, a quienes transmitió siempre un sentido de pertenencia y “venezolanidad”.
La Dra. Mercedes López de Blanco representó la simbiosis perfecta entre el rigor del dato científico y la sensibilidad del médico humanista. Su “Programa de Vida” ha sido un regalo para la medicina venezolana y una brújula para las futuras generaciones de nutricionistas y pediatras.