Introducción
El Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (1996) señaló la necesidad de emprender esfuerzos continuos para erradicar el hambre en todos los países, a fin de reducir para el año 2015 el número de personas desnutridas a la mitad del nivel registrado para ese momento. En el año 2000, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba los objetivos de desarrollo para el milenio. Dentro de estos objetivos el número 1 ratifica lo planteado en la Cumbre de 1996, de reducir a la mitad, para el 2015, el número de personas que padezcan hambre. Sin embargo, hasta la fecha, los esfuerzos para lograr esta reducción han estado lejos de alcanzar el ritmo necesario. La FAO en el 2004 estimó que 852 millones de personas en el mundo padecieron de subnutrición en el período 2000-2002 (1). Esta cifra comprende 815 millones en los países en desarrollo, 28 millones en los países en transición y 9 millones en los países industrializados. Se calcula, adicionalmente, que para el año 2005, la prevalencia de retraso del crecimiento en los países en desarrollo será de 29% en niños menores de 5 años (2).
En Venezuela, la situación del déficit nutricional en la última década tampoco ha mostrado los progresos esperados, para contribuir a alcanzar los objetivos mundiales. Según lo reportado por SISOV en el 2005, durante el período 1993-2002 el porcentaje de menores de 15 años con categorías de déficit nutricional antropométrico se ha mantenido relativamente estable, disminuyendo levemente solo en el grupo de 7 a 14 años.
Para el año 2002 este porcentaje fue de 13% en los menores de 2 años, 24,4% en los niños de 2 a 6 años y 25,3% en los de 7 a 14 años. En cuanto a los ingresos hospitalarios por desnutrición grave, estos siguen representando un porcentaje importante en relación al total de ingresos hospitalarios, en especial en los menores de 2 años y en el grupo de preescolares. La mortalidad por deficiencias de la nutrición refleja igualmente un comportamiento estable para todos los grupos de edad, excepto en los menores de 1 año donde se ha reducido notablemente, sin embargo aun muestra tasas elevadas en este grupo de edad (56,7 muertes por cada 100.000 habitantes para el año 2001).
Estas y otras estadísticas muestran la magnitud de éste importante problema de salud pública tanto a nivel nacional como internacional. Sin embargo, las poblaciones "en riesgo" no se descubren con frecuencia. En nutrición y salud pública, las personas consideradas en riesgo de desarrollar malnutrición deberían ser una preocupación prioritaria. La prevención es más factible y costo-eficiente, si se identifican los grupos en riesgo y se comprenden claramente las causas de la malnutrición (3).
Son muchos los enfoques conceptuales que intentan abordar las posibles causas de la desnutrición. La Figura 1 presenta el Marco conceptual de UNICEF (1991) para analizar las causas de la malnutrición, planteando que ésta representa la manifestación biológica de una ingesta alimentaria inadecuada y de enfermedad, pero con estrecha vinculación a un conjunto de causas subyacentes relacionadas con el entorno socioeconómico y familiar (alimentos, salud y atención), que pueden variar entre los hogares, comunidades y países, así como una serie de causas básicas a nivel de la sociedad, de orden político, cultural, religioso y socioeconómico. A éstas causas se pueden adicionar otras cuando se analizan la situación de grupos específicos como ancianos, adolescentes o los que sufren algunas patologías como cáncer y SIDA.

Figura 1. Causas de malnutrición.
Fuente: UNICEF. Strategy for improved nutrition of children and woman in developing countries. UNICEF policy review. New York:UNICEF; 1991. (5)
Otro enfoque es el presentado por Michael Latham en su publicación Nutrición Humana en el mundo en desarrollo (3). Este autor plantea que si se amplía la perspectiva sectorial y se adopta un enfoque multidisciplinario y multisectorial, se pueden apreciar las causas de la malnutrición de un modo distinto y enfocar el desarrollo de las soluciones en forma menos estrecha que en el pasado. Señala la existencia de seis determinantes de la malnutrición que son especialmente importantes. Estos seis determinantes, que denomina las seis "P" son:
- Producción, principalmente agrícola y de alimentos;
- Preservación de los alimentos para evitar desperdicios y pérdidas, incluyendo el agregado económico al valor de los alimentos mediante el procesamiento;
- Población, referida al espaciamiento de los niños en una familia y también a la densidad de población en un área local o de un país;
- Pobreza, que sugiere las causas económicas de la malnutrición;
- Política, como ideología política, decisiones políticas y acciones políticas que influyen en la nutrición;
- Patología que es el término médico para las enfermedades, pues la enfermedad y sobre todo la infección, influyen adversamente el estado nutricional.
El análisis de los factores determinantes del estado nutricional presentados por Valiente (1982), también constituye una vía para analizar las causas de la desnutrición, organizándolas en aquellas que determinan la disponibilidad de alimentos (factores ecológicos, técnicas agrícolas, tecnología de alimentos, métodos de almacenamiento, etc.), el consumo de alimentos (niveles de ingreso, conocimientos y hábitos alimentarios, distribución intrafamiliar, prácticas de amamantamiento, entre otros) y utilización biológica (estado de salud, control de enfermedades, higiene de los alimentos, disponibilidad de servicios en la vivienda como agua, adecuada disposición de excretas, etc.). La conjugación de estos grupos de factores configuran el panorama del estado nutricional individual y colectivo y contribuyen al estudio de las causas de la desnutrición.
Estos y otros enfoques coinciden en señalar que se requiere una perspectiva amplia, multisectorial y multidisciplinaria en la identificación de las causas de la desnutrición y que estas varían con el contexto social, ambiental y cuando se analizan las causas en diferentes grupos de edad. La comunidad debe participar activamente en la identificación de las causas de la desnutrición y en la búsqueda y ejecución de intervenciones apropiadas. Estas intervenciones deben atacar tanto las causas inmediatas, como las subyacentes y básicas, para lograr resultados efectivos y perdurables en el tiempo.
Finalmente, las estrategias que la OMS y UNICEF conjuntamente han identificado como útiles para prevenir y controlar la malnutrición son: la mejora de la seguridad alimentaria en los hogares, mejora del estado nutricional de las mujeres y las adolescentes, promoción y protección de la lactancia materna, alimentación complementaria oportuna e inocua en los niños, prevención y control de las carencias de micronutrientes, preparación para respuestas a situaciones de emergencia y el aumento del compromiso político (4).
Referencias Bibliográficas
- FAO. El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2004. Roma, Italia: FAO; 2004
- ONIS M., FRONGILLO E., BLÖSNER M. ¿Está disminuyendo la malnutrición?. Análisis de la evolución del nivel de malnutrición infantil desde 1980. Boletín de la Organización Mundial de la Salud, recopilación de artículos Nº 4.; 2001.
- LATHAM. M. Nutrición Humana en el mundo en desarrollo. Colección FAO: Alimentación y nutrición N° 29. Roma, Italia: FAO; 2002.
- ONÍS, M.. Malnutrición proteico-calórica. En: MARTÍNEZ A., ASTIASARÁN I, MADRIGAL, H. Alimentación y Salud Pública. 2º Edición. Madrid, España: McGraw Hill Interamericana; 2002.
- PELLETIER D., OLSON C., FRONGILLO E. Inseguridad alimentaria, hambre y desnutrición. En: Bowman B. (ed.) Conocimientos actuales sobre nutrición. 8º Edición. Serie Publicación Científica y Técnica Nº 592. Washington, D.C.:OPS-Instituto Internacional de Ciencias de la Vida.; 2003.